Alocución en Las Rozas, lunes 19 de mayo de 2014
¿Porqué me importa Europa? ¿Porqué nos debería importar? ¿Porqué es tan importante votar en las Europeas? ¿Y porqué decimos que somos “Europeístas insumisos”?
Porque nos la han secuestrado. Y hay que rescatarla. Europa ha caído en manos de los más conservadores, y éstos, como siempre, están en manos de los más poderosos. Ante eso, decimos, parafraseando la célebre idea,
¡OTRA EUROPA ES POSIBLE!
Una Europa en la que estemos todos implicados, para reconstruirla entre todos.
Decimos que queremos una Europa más democrática. Y eso se puede hacer. No se podrá cambiar de la noche a la mañana la correlación de fuerzas entre la Comisión, el Parlamento y sobre todo el poderoso Consejo, donde están los Estados Miembros. Para ello, el Partido Verde Europeo está proponiendo un nuevo proceso constituyente. Es que la actual Unión Europea ya no puede seguir tal como fue diseñada en el Tratado de Lisboa, por eso el manifiesto de Primavera Europea recoge esta propuesta de empezar a trabajar, con las personas, con la sociedad civil y sus plataformas y organizaciones, en una nueva Constitución. Que nos permita construir entre todos unas instituciones europeas más transparentes, más eficaces, más representativas.
Pero a corto plazo podemos y debemos, por ejemplo, introducir la rendición de cuentas permanente por parte de los parlamentarios: ése es mi principal objetivo y compromiso. Y podemos y debemos introducir la consulta a la gente. Equo ya lo ha practicado con el Parlamento Nacional, y disponemos de los instrumentos y de la práctica: comencemos a aplicar el “Congreso Abierto” en el Parlamento Europeo.
Decimos que queremos una Europa más sostenible. Nuestros compañeros del Partido Verde Europeo llevan luchando por ello muchos años, a veces estrellándose contra la mayoría conservadora en tantos temas, pero siempre en la dirección correcta: promover las energías renovables y eliminar las fuentes contaminantes como la energía atómica y el carbón, erradicar los OGM, prohibir el fracking, salvar las abejas, cuidar los bosques y regular el negocio de la madera, reorientar la producción alimentaria, proteger a los (demás) animales,... Y además, en el frente internacional: revertir el cambio climático, una durísima batalla en la que la Unión Europea debe dejar sus timideces y retomar el liderazgo, como ejemplo para el mundo.
Decimos que queremos una Europa más social. Con toda la amplitud que “lo social” puede abarcar, nada es más urgente que promover la creación de nuevos empleos, y de calidad, para los millones de parados y muy en especial para los jóvenes, incluyendo medidas para tratar con seriedad la Garantía Juvenil Europea.. Esta debe ser una de las más urgentes prioridades de las políticas europeas.
Y además,… no dudamos en plantear propuestas para cambiar la economía, promoviendo nuevos modelos de producción y de consumo; recuperando la descuidada política europea de salud y seguridad en el trabajo; promoviendo la Renta Básica Universal; combatiendo a los fascismos que quedan por ahí contra las mujeres, los homosexuales, las minorías étnicas, los débiles de la historia.
En el terreno económico y financiero, además de darle más competencias al Banco Central Europeo, vamos a luchar en el Parlamento por alcanzar una armonización fiscal europea, y un acuerdo para eliminar los paraísos fiscales. El PVE ya ha propuesto y defendido en el parlamento la institución de una Tasa a las Transacciones Financieras Internacionales, para que esos dineros que fluyen sin producir más que especulación contribuyan al menos en una pequeña parte a las principales políticas de la Unión Europea.
Precisamente en el centro de nuestras propuestas está la combinación de varios de los elementos que he mencionado. Podemos combatir el terrible paro, las patéticas cifras de europeos que están por debajo o cerca del umbral de la pobreza, promoviendo una nueva economía verde. Apoyando el desarrollo de las energías renovables, de la rehabilitación de edificios y el ahorro de energía, de las industrias verdes, de la agroecología y la ganadería y pesca sostenibles, de la movilidad sostenible, de cambiar la política de residuos y de reciclaje, el fomento del comercio local, la banca ética, la educación y la formación permanentes, los cuidados, la cultura, la ciencia y la tecnología, el turismo y el ocio sostenibles,… si apoyamos todos esos sectores, no sólo creamos una economía baja en carbono (mínimo de emisiones de gases de efecto invernadero), sino que conquistamos nuestra independencia energética, y promovemos una sociedad más feliz. Ese es el corazón de nuestro proyecto.
En el Parlamento Europeo se debate y se decide sobre todas estas cuestiones y muchísimas más. Cuestiones que nos afectan en nuestra vida diaria y que se reflejan en una gran parte de las legislaciones nacionales. Por supuesto necesitamos dar vuelta a la tortilla española, en el Estado, y en nuestras Comunidades autónomas, provincias y ciudades. Pero sobre todo tenemos que dar vuelta a Europa. Los pueblos europeos no podemos seguir aguantando estas mayorías conservadoras de la austeridad y el desprecio: necesitamos una nueva mayoría, con una aplastante presencia del Grupo de los Verdes Europeos, que es el cuarto en el Parlamento Europeo. Y antes, haciendo todo para derrotar la abstención: ¡hay que votar por Europa! Para que el lunes 26, podamos respirar y decirnos “Por fin, la Primavera!”.